La IA no tiene ética. Los humanos sí. O deberíamos.
Dunedin 2026. Photo credit: MSC.
Cuando leo mis chats grupales, el miedo domina la conversación.
Temor al reemplazo. Ansiedad por la inestabilidad laboral. Estrés por el uso destructivo de la tecnología. Mientras en los grupos cruzan bromas y memes, las portadas de los diarios financieros confirman que el terreno se está moviendo.
Hace poco, Jack Dorsey (fundador de Block) anunció un plan para recortar el 40% de su plantilla, más de 4,000 empleados, justificándolo en que la IA ya puede asumir esas tareas. Algunos señalan que los recortes responden más bien a una corrección post-pandemia. Sumando datos, según El Economista, el 64% de las empresas en México reporta una ralentización en contratación junior, mientras que en España las vacantes de nivel inicial han caído un 35%.
Sea corrección de sobrecontratación o efectos de la IA, los despidos o reducción de contrataciones están a la orden del día. Y el miedo se cuela en cada conversa porque la amenaza se siente al lado. Con o sin razón, la IA está en el banquillo de los acusados.
¿𝗠𝗶𝗲𝗱𝗼 𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗵𝗲𝗿𝗿𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮?
Me pregunto: ¿cómo podemos tenerle miedo a una herramienta?
Aunque acto seguido me respondo: no es el miedo a la tecnología, es a lo que algunas personas están decidiendo hacer con ella o echándole la culpa a ella. Y allí está el punto clave, en nosotros.
Como advierte Christopher Mims en The Wall Street Journal, el afán ciego de las empresas por aplicar IA a cualquier tarea puede causar "más daño que beneficio", comparándolo con los errores históricos de intentar usar bombas de hidrógeno para fines pacíficos.
Un cuchillo no es malo per se; es una herramienta. El problema es la intención de quien lo sostiene. La misma IA que puede detectar cáncer en etapas tempranas también se usa para justificar despidos masivos y engordar márgenes de ganancia a corto plazo de unos pocos.
Y aclaro: no estoy en contra de la rentabilidad. Estoy en contra de buscarla sin un propósito que ponga a la humanidad por encima de todo.
𝗟𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗺𝗲 𝗮𝗯𝗿𝗲𝗻
Se me abren preguntas como ciudadana de este mundo: ¿Para qué reemplazar personas por máquinas? ¿Quién comprará lo que la IA produce si el mercado se queda en el aire? ¿Qué pasará con las generaciones que salen de educación superior sin estar preparadas para emprender ni tener dónde emplearse? ¿Qué cambios necesitan los sistemas educativos y gubernamentales? ...
Quizás el miedo viene porque sentimos que no tenemos control; que las decisiones las toman otros y nosotros solo recibimos las consecuencias. Puede ser cierto, pero hay algo que sí controlamos: qué puedo hacer yo aquí y ahora, cómo uso la IA. Con qué intención.
𝗟𝗮 𝗜𝗔 𝗻𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 é𝘁𝗶𝗰𝗮. 𝗟𝗼𝘀 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀 𝘀í. 𝗢 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿í𝗮𝗺𝗼𝘀.
La tecnología jamás debería reemplazarnos en aquello donde se necesita nuestra empatía, autenticidad, transparencia. Como dicen Aneesh Raman y Ryan Roslansky en su libro "Open to Work": la IA no determinará el futuro del trabajo; las personas lo harán.
Está bien usarla donde la creatividad y el juicio humano no son requeridos, pero no para destruirnos, ni para echarle la culpa por lo que no manejamos bien en su momento.
𝗟𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀
No tengo una bola de cristal, y nadie tiene la verdad de lo que va a pasar con la IA aunque te lo asegure. No sabemos qué es lo que estaremos experimentando en un tiempo más. Pero de lo que sí estoy segura es que el verdadero reto es fortalecer lo que nos hace humanos. Las 5Cs que mencionan Raman y Roslansky son una excelente brújula: curiosidad, compasión, coraje, creatividad y comunicación. Y preguntarnos: ¿por qué hacemos lo que hacemos? ¿Hacia dónde queremos ir?
𝗛𝗮𝗴𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲
Levantemos la voz, generemos conversaciones éticas, compartamos nuestras aprensiones y propongamos límites en favor de los humanos.
Y luego, confiemos. Uno de mis CÓMOs (mi filosofía de vida) es: "Mira hacia arriba". Confiar y soltar el control de lo que no puedo controlar o cambiar; pero solo después de haber hecho mi parte y actuado con conciencia en lo que sí está en mis manos.
En vez de quedarte paralizado por el miedo colectivo, pregúntate qué puedes hacer hoy, desde tu metro cuadrado, para que la IA sirva a lo que realmente nos importa en pro de la humanidad, nuestra humanidad.
✎ ¿Qué conversaciones estás generando en torno al uso de la IA? ¿Cómo estás usando la IA en tu vida? ¿Con qué intención?