La alcaldesa que da clases en un gimnasio (abraza la ‘Y’).
80s Dance Party May 2026. Photo credit: Mara Prendergast.
El viernes, la alcaldesa de la ciudad donde vivo me hizo vibrar en una clase de baile de los 80. Y me dejó pensando en cómo reducimos nuestro mundo.
Todo comenzó como una salida divertida: fui a una fiesta con mamás del colegio de mi hijo menor. Una de ellas había ganado una subasta para recaudar fondos para Mitchell Elementary School y nos invitó a una sesión de baile y gimnasia en el estudio Unite. Nos vestimos con colores fosforescentes y revivimos coreografías de la época. El resultado: risas, sudor y lazos más estrechos entre nosotras.
Pero para mí el gran insight de la noche llegó de la mano de quien lideraba la clase.
La instructora era Laura Weinberg, la alcaldesa de Golden, Colorado. Sí, la máxima autoridad política de la ciudad, dictando una clase con energía desbordante, siendo completamente ella misma, sin contradicciones y sin disculpas. Laura es instructora regular allí; no fue algo puntual. Es parte de quién es.
Como alcaldesa, Laura suele hablar de "conectar con los residentes" y "traer soluciones creativas a la comunidad". Esa noche lo vi en acción. Conecta como persona, no desde la formalidad del cargo, y esta vez, encarnando el lema del gimnasio Unite: "Creemos en el poder de la comunidad y en la alegría del movimiento".
𝗟𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗺𝗽𝗮 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝗱𝘂𝗰𝗶𝗿 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼
En medio de la música, no pude evitar pensar en lo que el profesor de Harvard, Arthur Brooks, llama "integración trabajo-vida". No balance. Integración. Y lo relaciono directamente con dejar de achicarnos, o escondernos, para complacer expectativas ajenas.
Nos hemos comprado la idea de que el trabajo y la vida son compartimentos estancos, o permitimos que la faceta profesional devore a todas las demás. Nos volvemos tan "solemnes" que olvidamos que se puede ser 100% responsable en el trabajo sin necesidad de tomarse la vida de forma tan rígida.
Tu profesión, tu carrera, tu negocio, son una expresión de tu identidad; no la totalidad de tu ser.
Cuántas veces esa vocecita interna nos autocensura: "eso no se ve bien", "si eres alcaldesa no puedes ser instructora en un gimnasio", "si tienes un cargo de liderazgo no puedes mostrarte vulnerable", "si quieres demostrar compromiso tienes que trabajar sobretiempo"... Reducimos nuestros mundos y dejamos de expresarnos libremente por el temor al qué dirán.
𝗔𝗯𝗿𝗮𝘇𝗮 𝗹𝗮 ‘𝗬’
Mi propósito, mi WHY (como lo denomina Simon Sinek), es expandir la visión de las personas respecto de lo que es posible, para que abracen la "Y" y creen su propio camino.
He descubierto, tanto en mi propia vida como acompañando a mis clientes de coaching, que la plenitud aparece cuando elegimos nuestras múltiples facetas.
Puedes ser una líder política Y profesora de fitness Y buena mamá Y lúdica Y…
Puedes ser un profesional de alto nivel Y alguien que se divierte usando colores fosforescentes Y valorar el ocio Y…
Puedes tener una mente estructurada Y un alma que celebra el juego y la ligereza Y…
No tienes que achicarte para caber en una definición rígida que inventó alguien más y que, casi sin pensar, la gran mayoría empezó a seguir.
La integración es permitirte disfrutar de todas tus facetas y fluir de una a otra sin pedir permiso ni disculpas. Cuando reclamamos nuestro poder para ser un ser humano completo, no solo enriquecemos nuestra vida, sino que fortalecemos e inspiramos a quienes nos rodean, y evolucionamos como sociedad.
✎ ¿Qué parte de ti has dejado de lado porque "no se ve seria" o "no combina" con tu rol profesional actual??