Un algoritmo no sabe lo que es abundancia para ti (ni para mí)
Fairy Falls. Yellowstone NP. July 2026. Photo credit: OSS.
Era el quinto día de vacaciones. Andábamos en bicicleta por un sendero hermoso que rodeaba el lago Payette en Idaho. En medio de un bosque prístino lleno de pinos y flores silvestres, con ardillas revoloteando y mi perra Trufa corriendo encantada a nuestro lado. De pronto, empecé a escuchar una vocecita: "Mientras tú estás aquí, otros siguen avanzando. Estás perdiendo presencia en LinkedIn. El algoritmo castiga. Lo que construiste estos meses se va a enfriar".
Acabo de regresar de seis semanas viviendo en bosques de Idaho, Montana y Wyoming junto a mi familia. Hace siete años, cada verano, hacemos este tipo de viajes, cosa que hemos decidido proteger casi como un ritual. No es un viaje cómodo - la vida de camping definitivamente no lo es - , sin embargo me gusta porque puedo saborear algo de manera más intensa, algo que durante el resto del año se diluye: la sensación de simplemente ser.
Estas semanas transcurren a otro ritmo. Vivimos diferente, improvisamos más. Pasamos el día en la naturaleza. Caminamos y subimos cerros durante horas, nos bañamos en lagos y ríos helados, cocinamos juntos, jugamos, andamos en bici, kayak, paddle, hacemos fogatas, leemos, conversamos sin estar pendientes de la hora, contemplamos cielos impresionantemente estrellados y contamos estrellas fugaces. También nos cansamos, nos frustramos, y discutimos mientras volvemos a aprender a convivir dentro de la camper.
Para mí, la vida en la naturaleza tiene paradojas que me gustan: es sencilla Y desafiante. Tienes menos cosas Y sientes que tienes más.
Y también me gusta porque me pone a prueba respecto de algo que se ha vuelto central en mí, que es vivir en la abundancia de abrazar la “Y”.
Antes de partir en estos viajes, asumo que rodearme de montañas, bosques y lagos bastará para silenciar el ruido interior. Y me equivoco.
Cambiar de paisaje no cambia la conversación
Cambiar de paisaje no cambia automáticamente conversaciones internas a las que nos exponemos constantemente. Podemos estar en el lugar más hermoso del mundo y sin darnos cuenta caer en la misma carrera mental de siempre.
Como coach, escucho esa conversación. Cambian las personas, las profesiones y las circunstancias, pero el mensaje es muy parecido: vas tarde, no estás haciendo suficiente, alguien ya te pasó.
Y yo tampoco soy inmune.
¿Qué hice?
A partir de ese día retomé mis prácticas de ciudad que me ayudan a conectarme conmigo misma: meditar 15 minutos al despertar y escribir para así "vaciar mi cerebro" de ideas que no quiero allí.
Y este verano, post el incidente de la vocecita, incorporé algo nuevo: empecé cada mañana a decir en voz alta mi WHY y mis HOWs, que descubrí con la metodología de Simon Sinek. En casa los tengo escritos frente a mi escritorio, y me anclo en ellos cada día, porque me ayudan a recordar quién soy, qué es importante para mí, y desde dónde quiero tomar mis decisiones.
Uno de mis HOWs es: "disfruta el río"
Es una frase sencilla, pero para mí encierra una filosofía completa. Me recuerda que quiero construir una vida en la que la meta no me robe el presente, el disfrute del aquí y ahora.
Ese día, al escuchar esa molesta vocecita, paré en medio del sendero y me dije: "Sofía, disfruta el río". Eso me hizo sonreír. Pues me di cuenta de la trampa. Mi WHY es expandir la visión de las personas respecto de lo que es posible...y esta voz me estaba invitando a reducir mi visión al número de publicaciones en una red social.
Es una de las trampas de las que mi WHY y HOWs me ayudan a salir.
Vivir tu WHY es vivir en abundancia
Durante estos días he pensado mucho en lo que significa abundancia. Deepak Chopra la describe como un estado de conciencia, y señala que la verdadera abundancia se da cuando sentimos alegría, salud y un sentido de propósito y vitalidad en todo momento de nuestra vida.
Vivimos en una cultura que nos invita a medir la abundancia en otros términos: más ingresos, más productividad, más seguidores, más reconocimiento. Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos si esa definición realmente nos hace sentido.
Mi definición abraza lo que señala Deepak Chopra y se hace tangible al integrar aquello que considero importante para mí. Me siento abundante al amar mi trabajo Y disfrutar de mi familia. Al construir un negocio con propósito Y tener semanas enteras para perderme en bosques. Al seguir creciendo profesionalmente Y darme espacios para caminar, contemplar, simplemente ser.
Siento abundancia al vivir con libertad la "Y".
Otra lección que no esperaba
En una de las últimas caminatas del viaje, esta vez en Yellowstone, con el spray anti osos siempre a mano, apareció una idea que no esperaba.
Mi esposo y yo conversábamos sobre nuestros tres hijos mientras avanzábamos por el sendero. Al llegar, nos recibió una imponente cascada que caía y formaba un pequeño lago de agua cristalina. Nos miramos, nos desafiamos y nos lanzamos al agua con ropa y zapatos puestos.
Estaba heladísima.
Nos reímos como niños. Y mientras tiritaba, pensé: esto es abundancia. Esto que no cuesta nada... y, al mismo tiempo, lo vale todo.
De regreso, todavía empapados y felices, la conversación volvió a nuestros hijos. Los estamos criando con los mismos valores, las mismas reglas y el mismo amor. Sin embargo, son profundamente distintos. Cada uno aprende de una manera diferente, se entusiasma con cosas distintas y necesita cosas distintas. Y jamás se nos ocurriría pensar que alguno está equivocado simplemente porque no se parece a sus hermanos.
Entonces me vino la idea de que los negocios y las carreras profesionales funcionan de manera similar.
La naturaleza jamás produce dos árboles idénticos. Ningún río busca copiar el cauce de otro. Ninguna montaña intenta parecerse a la de al lado.
¿Por qué creemos que existe una receta universal para el éxito?
Las redes sociales están llenas de personas bien intencionadas compartiendo estrategias que les funcionaron. Y muchas de ellas son excelentes. El problema comienza cuando confundimos inspiración con imitación. Cuando dejamos de preguntarnos qué tiene sentido para nosotros y empezamos a asumir que, si no seguimos exactamente el camino de alguien más (o lo que dice un algoritmo), estamos haciendo las cosas mal.
Allí aparece la escasez. La escasez siempre invita a mirar hacia afuera. A diferencia del WHY, que invita a volver hacia adentro.
El algoritmo probablemente seguirá premiando la frecuencia porque no sabe ni sabrá qué significa abundancia para mí.
Vuelve hacia ti. Pregúntate: ¿qué tipo de vida quiero construir?, ¿cuáles son mis valores?, ¿qué defino como éxito y plenitud?
Menos publicaciones, más vida
Regresé de estas vacaciones durante las cuales publiqué las 3-4 veces que quise, mucho menos de las que LinkedIn señala que premia el algoritmo. Pero también regresé más conectada con mis hijos, con mi esposo, con la naturaleza, conmigo misma, y con más y más ideas y ganas de seguir viviendo a full mi WHY, mi propósito.
Y aún más convencida de que el verdadero éxito y plenitud no consiste en ganar el juego de alguien más. Consiste en tener el coraje de jugar mi propio juego.
Porque cuando sabes quién eres: por qué haces lo que haces, cómo lo quieres lograr, y qué quieres entregar a este mundo, dejas de seguir a ciegas recetas ajenas y empiezas a elaborar la tuya, aquella que te hace sentir abundante.
Y eso, sabe bien, se siente bien.
✎ ¿Qué voz aparece cuando te detienes? ¿Y qué práctica te ayuda a volver a ti?