¿Qué queremos que haga la IA por nosotros?

Brandi Carlile Concert-Red Rocks 2026. Photo credit: SCM.

Últimamente pienso que esta puede ser una de las preguntas más importantes que deberíamos hacernos.

Hace un tiempo escuché a Brené Brown y Adam Grant conversando sobre inteligencia artificial en The Curiosity Shop.

Adam hizo una comparación que me quedó dando vueltas: reemplazar la creación humana con IA puede parecerse a usar sustancias para mejorar el rendimiento en el deporte.

Puedes correr más rápido. Pero… ¿es la misma carrera?

Y aquí surge otra pregunta interesante: ¿cuál es el objetivo de correr? ¿solo ganar?

En esa conversación hubo otra idea que me resonó inmediatamente. Adam decía que, cuando escucha música, quiere escuchar canciones que hayan nacido de una experiencia. Del desamor. De la alegría. De algo vivido.

Y coincido con él!

Cuando detrás de una canción hay vida

Hace unos días lo experimenté en la práctica.

Fui a ver a Brandi Carlile a Red Rocks. Ella se hizo muy conocida por su canción “the story”.

La verdad es que nunca había sido particularmente fan de ella. Una amiga de mi esposo que sí lo es vino de Chile y fuimos al concierto ella, mi esposo y yo.

Y me encantó. Me emocionó muchísimo. Y no fue solamente su voz. Sino por las historias detrás de sus canciones.

Antes de cantar, Brandi contaba de dónde habían nacido algunas de ellas. Hablaba de personas, lugares, emociones y experiencias que las habían inspirado.

Y entonces escuché las letras de otra manera. Ya no eran simplemente palabras bonitas acompañadas de una melodía.

Había una experiencia de vida detrás de esas palabras.

Y lloré cuando cantó You Without Me.

Brandi contó que la canción nació de esos pequeños momentos en que empiezas a descubrir a tus hijos como personas independientes. Esos “you without me moments”: momentos en los que comienzas a vislumbrar quiénes serán sin ti.

Mi hija mayor tiene 15 años. A los 16 yo ya estaba en la Universidad viviendo independientemente. Y quizás por eso me tocó tanto esa canción 

Porque la letra habla de esa contradicción tan humana de amar profundamente a alguien y, al mismo tiempo, aprender a dejarlo volar.

De conocerlo, acompañarlo y haber construido parte de tu propia historia junto a ese ser, pero aceptar que llegará el momento en que tendrá que recorrer su propio camino.

Y que dejar ir no significa dejar de estar conectados. El vínculo cambia. Los roles cambian. La distancia puede cambiar. Pero la conexión cuando es verdadera, permanece.

Cuando una historia toca otra historia

Últimamente siento esas pequeñas separaciones con mi hija. Esa mezcla extraña de orgullo y nostalgia al verla convertirse, cada vez más, en una persona independiente.

Y mientras escuchaba a Brandi cantar algo nacido de su propia experiencia como madre, yo estaba ahí, inevitablemente, conectándolo con la mía.

Su historia tocó mi historia.

Ella vivió algo. Lo convirtió en palabras y música. Yo lo escuché desde mi propia historia y algo dentro de mí respondió.

Eso es conexión humana. Y pensé: Esto es precisamente lo que no quiero delegar.

No todo lo que podemos delegar queremos delegarlo

Uso IA. Y me parece una herramienta extraordinaria.

Puede ayudarme a investigar, aprender, ordenar, cuestionar, explorar y expandir posibilidades.

Pero no quiero que viva por mí. Y tampoco quiero delegarle aquello que amo hacer.

Escribir, por ejemplo. Porque escribir para mí no es solamente producir palabras.

Es una forma de pensar, de descubrirme y de darle sentido a lo que vivo.

Es, como diría Arthur Brooks, no solo research, sino “me-search”.

Y muchas veces es justamente en ese proceso de autorreflexión, que nace de una experiencia vivida, donde aparece algo que para mí es irremplazable: la conexión.

Primero conmigo misma.

Y después con alguna persona de carne y hueso que me escribe por interno y me dice:

“Esto me pasó a mí también…”

Una experiencia se encuentra con otra experiencia. Una historia reconoce a otra historia.

La pregunta no es solo qué puede hacer la IA

Entonces, mientras seguimos maravillándonos con todo lo que la IA puede hacer, quizás necesitamos hacernos otra pregunta:

¿Qué cosas quiero seguir haciendo yo, aunque la IA pueda hacerlas por mí?

Y tal vez también necesitamos preguntarnos qué estamos consumiendo y qué queremos consumir.

Elegir con conciencia cuándo queremos algo creado por un ser humano, cuándo algo generado por IA y cuándo algo que combine ambos mundos.

Porque, perdónenme, pero no me imagino a un robot cantando en lugar de Shakira las canciones que escribió después de que su marido le puso los cuernos. No sería lo mismo!!

Porque parte de lo que nos conecta con una canción, un libro, una pintura o una historia no es solamente el resultado.

Es saber que alguien sintió algo antes de crearla.

Que hay una experiencia de vida detrás.

Y que, de alguna manera, esa vida puede tocar la nuestra.

¿Qué queremos preservar?

Probablemente este sea uno de los desafíos más interesantes que nos plantea la IA.

No solamente decidir cómo queremos utilizarla, sino también decidir conscientemente qué partes de la experiencia humana queremos preservar.

No porque una máquina no pueda producir algo parecido.

Sino porque quizás el valor de algunas cosas nunca estará únicamente en el resultado.

También está en el proceso.

En haberlo pensado.

En haberlo sentido.

En haberlo vivido.

Hay cosas que no solo queremos que estén bien hechas.

Queremos saber; y sentir, que fueron vividas.

✎ ¿Qué hay en tu vida o en tu trabajo que, aunque la IA pudiera hacerlo por ti, tú eliges seguir haciendo?

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